La historia de las Islas Galápagos se remonta a unos 5 millones de años atrás cuando se fueron formando como resultado de la actividad tectónica en el fondo del mar. No fue sino hasta el 10 de marzo de 1535 que fueron descubiertas oficialmente y al azar por Fray Tomás de Berlanga; obispo de Panamá, quien realizaba un viaje rumbo a Perú para cumplir un encargo del rey español Carlo V pero se desvió accidentalmente y llegó a las islas donde se detuvieron por agua y comida.

Años más tarde; en 1570, las islas fueron incluidas por primera vez en un mapamundi gracias a los cartógrafos Abraham Ortelius y Mercator, donde las islas son descritas con el nombre “Insulae de los Galopegos” (Islas de las Tortugas).

Por muchos años; desde 1593 hasta 1816 aproximadamente, el archipiélago fue utilizado como refugio, centro de operaciones, base de aprovisionamiento y hasta escondite de piratas ingleses y americanos quienes colocaron primeramente nombres ingleses al lugar.

El primer pirata del que se tiene registro fue el inglés Richard Hawkins que llegó en el año 1593. Luego, con la llegada de balleneros y cazadores americanos e ingleses las tortugas, focas y lobos marinos pasaron a estar en peligro por ser capturadas en grandes cantidades para ser usadas como alimento.

El 12 de febrero de 1832 se toma posesión oficial de las islas y son reclamadas a nombre del Ecuador por el Coronel Ignacio Hernández, quien las bautiza como “Archipiélago de Colón” y da a éstas nombres españoles relacionados con el descubrimiento de América.

Ya para el el siglo XVII las islas comienzan a poblarse luego de que el navegante James Colnett describiera a estas islas como lugares ricos en fauna y flora lo que atrajo mayormente a colonos ingleses, interesados principalmente por las tortugas galápagos y las ballenas.

El turismo y la población de las islas se incrementaron a partir de la década de los 60.

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